jueves, 14 de mayo de 2015

Como venderle el alma al diablo y no ser timado.

No recuerdo cuantos años tenía, pero era lo suficiente mente pequeño para asombrarme por cualquier cosa. Fue en aquel entonces que escuche hablar por primera vez acerca del Diablo. Yo nunca creí en Santa Claus, era más del tipo de niño que creía en el chupa cabras, pie grande, el monstruo del lago Ness y el sujeto que cortaba orejas a niños que no querían cortarse el cabello (esto último era una historia que mi abuelo me contaba para que accediera a cortarme el cabello). Al igual que a muchos, me presentaron al diablo como la contra parte de dios, su archienemigo, con quien libraba una batalla desde el principio de los tiempos. Aunque le tenía miedo a la idea de cometer los suficientes pecados para hacerme acreedor de una eternidad en el Infierno, me sentía bastante inquieto ante el tema, la verdad es que me llamaba más la atención saber sobre el diablo que saber sobre dios. Tenía unos 11 o 12 años cuando por primera vez pude saber más sobre el tema. Mi padrastro solía comprar una revista, no recuerdo si era ¨Conozca Mas¨ o ¨Muy Interesante¨ solo recuerdo que era una de esas dos. Era un especial centrado en demonios, el infierno y el supuesto rey de las tinieblas. Trataba sobre la historia del ángel caído, los distintos infiernos y las jerarquías que manejan los demonios. Pero sin duda lo que más me llamo la atención fue el origen de Lucifer, un ángel caído, un ángel que se opuso a dios y fue desterrado del cielo. En el catecismo me enseñaron que fuimos creados a la imagen y semejanza de Dios, quien supuestamente es perfecto. Pero los seres humanos estamos muy lejos de llegar a la perfección, de hecho, el ser imperfectos es lo que más humanos nos hace. A mi parecer el diablo me parecía más humano, porque no era perfecto, sentía envidia o mentía, algo que a mi parecer es bastante humano, aunque sea considerado pecado, pero ¿acaso ninguno de nosotros peca en la vida diaria? Mi inquietud se reforzó más al saber que el supuesto hijo del diablo nacería un 6 de junio, así como el día que nací yo. Recuerdo el día que cumplí 14 años en el 2006, la verdad es que no quería ir a la secundaria, sabía que me haría calzón chino, ley del poste o alguna otra humillación pública. Los que me conocen sabrán que en aquel entonces era gordo, y eso para mí era suficiente sufrimiento en la vida. Pero como mi madre no me dejo faltar a la escuela tuve que sobrevivir el día. Trate de pasar desapercibido, pero no lo logre, mis pocos amigos me felicitaban cuando me veían y eso notifico a los demás. Fue entonces cuando empezaron a comentar sobre mi cumpleaños, lo curioso fue que solo hacían comentarios referentes al anticristo y al fin del mundo, me preguntaron ¿Qué harás si te salen cuernos y cola? ¿No te da miedo ser hijo del diablo? Yo solo me reía y decía que si eso pasaba iría tras todos ellos. Curiosamente ese mismo día se estrenó en el cine un remake de la profecía, misma que fui a ver ese mismo día. Pasó el tiempo y fui creciendo con esa curiosidad. Vi bastantes películas y documentales, pero no fue hasta hace un par de semanas cuando empecé a investigar sobre un tema relacionado: Como venderle el alma al diablo. Antes de empezar a investigar tuve unos días muy malos, supongo fue ahí cuando tuve la idea de venderle el alma al diablo. Así como los que recurrían a dicho trato, eran personas bastantes desdichadas y desesperadas como para recurrir a semejante trato. Se supone que al igual que con las posesiones demoníacas, el diablo se ve atraído por la miseria humana, la tristeza y el odio, básicamente, Yo. Una noche decidí buscar en internet tutoriales para venderle el alma al diablo. Encontré artículos muy completos y otros de esos apantalla pendejos, anuncios de charlatanes y pseudo brujos que te ayudarían a vender tu alma, pero ¿Para qué chingados pagarle a un intermediario si puedo hablar directamente con el jefe de jefes? Cuando encontré el método que me parecía más factible, hice una lista de compras por que necesitaba velas rojas y negras y mamadas de esas. Entonces me di cuenta de que venderle el alma al diablo ya no era una idea, realmente lo iba a hacer. Me di cuenta de que quizás había perdido los estribos por fin, pero siendo una persona curiosa me era inevitable estar tan interesado en el tema. Después de reflexionar lo que iba a hacer me cuestione a mí mismo ¿Qué quiero a cambio de mi alma? En ningún lado encontré una manera de valorar mi alma, digo, no creo que valga más que la de otros. Pasaron algunos días y seguía con esa pregunta en mi cabeza ¿Qué quiero tanto en la vida como para venderle el alma al diablo? Poderes sobrenaturales? Dinero? Amor? Salud? La verdad es que en lo único que pensaba era en ser un exitoso director de cine. Ya sabía lo que quería, ahora sí, estaba decido a condenar mi alma al eterno sufrimiento en el Infierno. Pensaba que de todas formas ya me lo había ganado con las cosas que he hecho, qué más da vender algo que te iban a embargar? Luego surgieron más preguntas ¿Cómo sé que puedo confiar en este cabron? ¿Qué tal si me tima? ¿Y si recurro a un abogado? ¿Algún abogado estaría dispuesto a asesorarme? La cosa se estaba complicando más y más. Ya no estaba seguro de que fuese buena idea condenar mi alma, dado a que no hay clausulas ni leyes que apliquen contra Satanás. Pasaron unos días y deje de pensar en ello y me enfoque en otros proyectos. No fue hasta un día que llegue a casa algo tomado y dije, es ahora o nunca. Seguí las instrucciones al pie de la letra, lo intente dos veces y nada, en este punto llegue a pensar en que Satanás era un hijo de puta huevon que no podía atender a un cliente, sin embargo lo intente una vez más. Fue entonces cuando una brisa azoto la puerta y la abrió y sentí un dolor en el pecho, como si me quemara. Lo había logrado, vendí mi alma al diablo, o al menos eso creía. Nunca antes en tan poco tiempo había sentido tanta inspiración para escribir. Me mareo de tantas ideas que tengo y pienso que más de una puede llevarse a cabo. Ahora solo debo preocuparme de conseguir un buen abogado para cuando el diablo venga por mi alma, así como en ese episodio de los Simpsons.

1 comentario:

  1. Ahí te encargo unos parrafos, pinche bloque de texto es bien molesto ara leer. Sin embargo, está suave. Me gustó esta frase: "qué más da vender algo que te iban a embargar?"

    Saluditos :)

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